El cine puertorriqueño dió sus primeros pasos en 1912 cuando su pionero Juan Emilio Viguié Cajas hizo las primeras tomas de la ciudad sureña de Ponce. A partir de entonces se dieron varios intentos de establecer una industria, entre los que se destacan el establecimiento en 1919 de la Porto Rico Photoplays, empresa estadounidense con capital local, y la producción de Romance tropical
por Viguié, el primer largometraje criollo y uno de los primeros con sonido en América Latina.

En 1949, el gobierno estableció la División de Educación de la Comunidad dentro del Departamento de Instrucción Pública para la educación en el campo con la producción de películas, libros, carteles y la acción comunitaria. Dos años despué se constituyó la primera productora privada, liderada por Juan Emilio Viguié, hijo. Fue con estas dos actividades que verdaderamente comenzó el cine
puertorriqueño.

JOSE ARTEMIO TORRES
Director del Festival Internacional
de Cine de San Juan

El advenimiento de la televisión en 1954 creó una cuadrilla de actores y un público ávido de ver historias dramatizadas. El éxito de Maruja (1959), un melodrama producido por actores de la television, abrió la llave al período más prolífico del cine puertorriqueño en el que predominaron los melodramas, los musicales y las comedias, algunas en co-producción con México y España. Cuando esta fuente se secó, surgió el cine independiente, sobre todo de tipo documental. En 1980, con el estreno de Dios los cría, de Jacobo Morales, comienzó la nueva etapa de un cine con mayores pretensiones artísticas que culminó con la nominación de Lo que le pasó a Santiago, también de Morales, al Oscar de Mejor Película en Lengua Extranjera de 1989.

En 2001 se estableció la primera ley de cine, la 121. Esta creó un Fondo de Producción Cinematográfica para el cine local y apoyos fiscales para el cine del exterior. Esto fue una manifestación de la mecánica habitual de cine puertorriqueño y cine en Puerto Rico. Los préstamos del Fondo Cinematográfico y la surgimiento del cine digital, además del mejoramiento del personal unido a cineastas educados localmente y en el exterior, aumentaron la producción y la calidad general de las películas. También creció el sector del cortometraje. Esta muestra en INSULARIA — ISLAS EN RED sale de ahí, por lo que debemos llamarla Cine Puertorriqueño
del Siglo 21.